Buscábamos comida argentina en Cancún y terminamos quedándonos más de la cuenta

Todo empezó con un antojo sencillo: encontrar comida argentina en Cancún. Nada demasiado planeado, solo ganas de comer algo rico y pasar un buen rato.

Llegar a Bodega Argentina parecía ser una parada rápida, pero el plan cambió desde que empezó a llenarse la mesa.

Cuando la comida hace que el plan se alargue

Primero llegaron algunos platillos para compartir. Después alguien pidió un drink. Luego otro platillo que se veía demasiado bueno como para no probarlo.

La conversación empezó a fluir y el tiempo dejó de importar un poco.

Eso es algo muy propio de la cocina argentina: la comida no interrumpe la conversación, la acompaña.

Un lugar que invita a quedarse

El ambiente también influye. No se siente rígido ni formal. Se siente cómodo, como esos lugares donde la gente llega a disfrutar el momento sin preocuparse por el reloj.

Y cuando eso pasa, lo normal es quedarse más tiempo de lo planeado.

 

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