No pensaba pedir postre… hasta que vi esto en Bodega Argentina

La cena ya había terminado, la plática seguía… y entonces apareció el menú de postres.
Ese fue el momento en que nadie se levantó de la mesa.

En Bodega Argentina, el postre no es un extra: es el pretexto perfecto para quedarse un ratito más, pedir café, compartir cucharadas y cerrar la comida con calma.

El momento dulce que nadie quiere saltarse

Los postres aquí no están pensados como algo secundario. Son parte de la sobremesa, de la conversación que baja el ritmo y de ese clásico “¿pedimos algo para compartir?”.
Hay sabores que reconfortan desde siempre, como el alfajor, el flan de la nona o la torta de chocolate, que saben a tradición y a casa.

También están los helados —coco, chocolate o dulce de leche— ideales para algo ligero o para acompañar cualquier antojo dulce.

Pero hay dos postres que, sin avisar, se roban toda la atención de la mesa.

Los panqueques que cambian de plan

Los panqueques no pasan desapercibidos.
Son dos crepas enrolladas tipo burrito, rellenas de dulce de leche, bañadas con salsa de fresa y acompañadas de helado de vainilla.

Llegan a la mesa y automáticamente alguien dice: “hay que probarlos”.
Son suaves, dulces sin exagerar y perfectos para compartir… aunque siempre hay discusión por el último bocado.

Es ese postre que no estaba en el plan, pero que termina siendo el favorito.

La chocotorta que llega con sorpresa

Y luego está la chocotorta, que llega de una forma muy especial: dentro de un libro.
Sí, literalmente.

Más allá de lo visual, es un postre que conecta con la nostalgia. Capas suaves, sabor intenso y esa sensación de estar probando algo familiar, pero presentado de una manera distinta.

Es de esos postres que no solo se comen…
se comentan.

Así se alarga una buena comida

Al final, los postres de Bodega Argentina no buscan exagerar ni impresionar. Buscan algo mejor:
hacer que la mesa se quede un poco más, que la conversación continúe y que la comida termine con una sonrisa.

Tal vez no pensabas pedir postre.
Pero cuando llegan a la mesa…
es muy probable que cambies de opinión.

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